Cayambes y Carangues (I) – El testimonio de la Etnohistoria

Cayambes y Carangues (I) – El testimonio de la Etnohistoria

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  • Fecha de creación 24 febrero 2021
  • Última actualización 4 abril 2023

Hasta hace poco se defendía que en los Andes Septentrionales sólo hubo cuatro naciones principales: La Puná, Puruháe, Cañar y los “Caras de Quito” 1 Pero ahora la arqueología y sobre todo, la etnohistoria han despejado la bruma que cubría la protohistoria de los Andes del norte. Hoy se sabe que existieron alrededor de diez Estados, tales como el Huancavilca, Chono, Palta, Chimbo, Puruháe, Cañar, Quito, Carangue, Cayambe, La Puná y otros.

Sin embargo, no se cuenta aún con la documentación completa para escribir la etnohistoria integral de cada uno de ellos en los siglos XV y XVI. Muchos aspectos sólo pueden ser resueltos por analogía con otras nacionalidades y/o grupos étnicos del mundo andino. Los cronistas, en términos generales, no brindan una información profunda para comprender lo que pudo ocurrir en los curacazgos o reinos de los Andes Septentrionales. Los datos son escasos y no muy exactos en lo que toca a su historia, vida y costumbres. Pocos informes nos ofrecen ellos.2

Las crónicas presentan distintas versiones, a veces confusas o en su totalidad contradictorias; lo que obliga a llevar a cabo una compulsa meticulosa para reconstruir los hechos. Pero esto se hace más notorio cuando se examina la conquista de Cayambe y Carangue. Hay algún autor (Céspedes, 1573) que llega a sostener que los Pasto protagonizaron la titánica guerra de Yaguarcocha. Los cronistas que redactaron sus obras en el Cusco, muy lejos de los Andes Septentrionales, cuando se refieren a esta área emplean el nombre Cañar, o Tomebamba, o Quito, sin especificar con detalle las etnias y lugares de la mencionada región. Ello es visible en Garcilaso de la Vega, Murúa, Montesinos, etc. Lo cual, es lógico, ha ocasionado un abrumador trastorno en lo que respecta a la tipificación política de dichos grupos, de su cronología, del periplo de las conquistas incaicas por ese rumbo y también en lo que respecta a la progenitora y al lugar de nacimiento de Atahualpa.

 

Autor: Waldemar Espinosa Soriano

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